miércoles, 31 de agosto de 2011

Malas Notas 18

Si es cierto que a veces la realidad supera la ficción, también lo es que la ficción nos ayuda a superar la realidad.

¿Hay mayor expresión de poder que la del director de orquesta que logra que del movimiento de sus manos surja la música?

Si es verdad que, como se reconoce universalmente, los días felices pasan a la velocidad vértigo, y los tristes no tienen fin; hemos de admitir entonces que la felicidad no hace otra cosa que acercarnos a la muerte.

La amistad y la justicia son universos sin mundos comunes.

Hay quienes piensan, y dicen, que la música y el paisaje son de la misma naturaleza. No pueden estar más equivocados, mientras la música es orden, rigor y esfuerzo, el paisaje es pura casualidad.

Las cuatro esquinas de Longares

En 2001 Manuel Longares conseguía el Premio Nacional de la Crítica por su novela Romanticismo. Novela magnífica donde nos muestra el Madrid de la transición con todos aquellos personajes que creían que estaban inventando el mundo y al fin sólo acaban siendo máscara de su propia miseria. Este año ha publicado el libro Las cuatro esquinas. Cuatro relatos que tratan de España en cuatro épocas que representan cuatro generaciones. El primer relato sucede alrededor de 1940 y los siguientes aproximadamente en 1960, 1980 y 2000. Lo que nos cuenta no tiene nada de heroico, al contrario, sus protagonistas parecen destinados a sobrevivir en un mundo que les viene demasiado grande. Por eso se agradece que a la pulcritud de su escritura añada un toque de absurdo en algunas de las situaciones, una cierta socarronería con que trata determinados personajes, todo ello conforma un libro que acaba endulzando la tristeza. Como en el juego infantil que da título al libro el lector se encuentra en el centro, las cuatro esquinas que ya están ocupadas y observa lo que en ellas sucede sin decidirse por ninguna de ellas, porque tal vez la mejor posición es la que él mantiene.

(Manuel Longares, Las cuatro esquinas, Galaxia Gutenberg, 2011)

lunes, 29 de agosto de 2011

Britten en sus orígenes

Benjamín Britten (1913-1976) compositor inglés escribió en 1934 su cuarta obra, Sinfonía Simple, para interpretación de instrumentos de cuerda. De escasa duración, alrededor de 18 minutos, está organizada en cuatro movimientos. El segundo movimiento, el que podéis escuchar a continuación, se toca sin arco, sólo con los dedos percutiendo sobre las cuerdas, de ahí su denominación: Playful Pizzicato. A la alegría de este movimiento le sigue una deliciosa y "sentimental sarabanda" que también recomiendo. La interpretación está a cargo de Cocoro String.




De Stáfl para Stáfl

En esta tercera entrega de ex-libris diseñados por Otakar Stáfl he escogido uno que creó en 1910 y estaba destinado a la biblioteca de su padre Josef Stáfl (1860-1937). Confiemos que durante los veintisiete años que vivió desde entonces disfrutó cada vez que lo pegaba en uno de sus libros. Como en el primer ex-libris que colocamos de Stáfl el motivo vuelve a ser la ciudad de Praga; si en el primero aparecía la figura del Castillo, en esta ocasión es la silueta de las torres gemelas de la iglesia gótica de Tyn, tan bella en la realidad como en la imagen.



Una R de incógnito

Si no fuera porque lo indica el título y porque casi siempre utilizamos esta letra rara, difícilmente reconoceríamos a la "R" entre tantas líneas curvas. El diseñador parece que olvidando la letra que tenía que representar se entretuvo enmarañando la página con múltiples curvas que se entrecruzaban una y otra vez, y sólo cuando recordó su encargo remarcó algunas de ellas para que aparentaran una forma que, aún así, cuesta trabajo reconocer. Se ve mejor desde lejos, pero de muy lejos tampoco se ve. Ánimo.



jueves, 25 de agosto de 2011

Un refranero de 1509

En 1509 se publicó en Burgos por primera vez el libro Refranes famosísimos y provechosos glosados. Un año antes era publicado en Sevilla, Refranes que dizen las viejas tras el fuego, atribuido al Marqués de Santillana. Es decir, nos encontramos con el segundo libro de refranes publicado en castellano, y curiosamente ya aparece en su título la indicación de famosísimos, lo que nos informa de la antigüedad de los mismos; nada adquiere la fama de un día para otro. Otra particularidad de este libro es que no se presenta como una recopilación de refranes. Un padre que no dispone de fortuna que legar a su hijo la sustituye por una lección de moral dividida en doce capítulos, con los que pretende aleccionar a su hijo para que..."paseando por las adversidades de este miserable mundo, merezcas alcanzar la bienaventuranza para que eres criado."
Veamos algunos de los proverbios que hace 500 años eran famosos y pensemos si ahora nos serían igualmente provechosos.

Hayamos paz, y moriremos viejos.

Con lo que Pedro sana, Domingo adolece.

De buena planta planta la viña y de buena madre, toma la hija.

Quien te hace fiesta quien no la suele hacer, o te quiere engañar. o te ha menester.

Donde el maravedí se deja hallar, otro debes allí buscar.

Nadar y nadar y ahogarse en la orilla.

Comed mangas, que por vosotros me hacen honra.

El hijo del asno, una hora al día rozna.

Vaya yo caliente y ríase la gente.

Mundo redondo, quien no sabe nadar vase a lo hondo.

La sardina de Blanes, que saltando del fuego, dio en las brasas.

A buen entendedor, pocas palabras.


Portada de la edición de 1524

Refranes famosísimos y provechosos glosados, Fundación instituto castellano y leonés de la lengua, 2005)

miércoles, 24 de agosto de 2011

Por fin Chamfort

Es curioso que hasta ahora no haya aparecido entre los clásicos la figura de Chamfort (1741-1794). Este moralista francés es, sin duda, uno de los máximos exponentes de la literatura aforística. Se unen en él los dos ingredientes del aforismo perfecto: la originalidad del pensamiento con  la sintaxis exacta. En sus pensamientos si nada falta tampoco sobra. La naturalidad de su escritura oculta un estilo depurado, trabajado al máximo, despreciando lo superfluo, ofreciendo al lector un resultado sorprendente y a la vez agradable. En suma, lo que más se puede desear. En esta ocasión los aforismos provienen de sus Máximas y pensamientos, en concreto de los dos primeros capítulos donde expone máximas generales. Que las disfruten.

La mayoría de los autores de colecciones de versos y citas célebres recuerdan a quienes devoran cerezas u ostras, eligiendo al principio las mejores y acabando por comerlas todas.

Se echa en falta la pereza de un malvado y el silencio de un tonto.

En los grandes asuntos, los hombres se muestran como les conviene, en los pequeños, tal como son en realidad.

La importancia sin mérito da lugar a la consideración sin estima.

Considerando los modales con que se tratan a los enfermos en los hospìtales, se pensaría que los hombres han imaginado estos tristes asilos, no para sanar a aquellos, sino para sustraerlos a la vista de los afortunados a quienes estas desgracias turbarían en sus goces.

De todas las jornadas, la más desaprovechada es aquella en que no hemos reído.

Existen siglos en los que la opinión pública es la peor de las opciones.

Vano quiere decir vacío; así, la vanidad es tan miserable que apenas se le puede imputar algo peor que su nombre. Se ofrece exactamente por lo que es.

Vivir es una enfermedad de la cual el sueño nos alivia cada dieciséis horas. Es un lenitivo, cuyo remedio no es otro que la muerte.

Existen dos cosas a las cuales hay que hacerse, so pena de encontrar la vida insoportable: las injurias del tiempo y las injusticias de los hombres.

Es más fácil legalizar ciertas cosas que legitimarlas.

La falsa modestia es la más decente de todas las mentiras.

(Chamfort, Máximas, pensamientos, caracteres y anécdotas, Península, 1999)


domingo, 21 de agosto de 2011

Un refrán, Chejov, Sepúlveda y García Márquez

En las dos primeras entradas de la etiqueta "Entre lo popular y lo culto" comentamos cómo un refrán del Siglo de Oro español tenía su correspondencia con un cuento de Chejov y un relato de Luis Sepúlveda. En esta ocasión veremos cómo también aparece en el libro de memorias de Gabriel García Márquez.
El refrán a que nos referimos dice: A mi hijo el bachiller en Salamanca (para otras versiones se puede ver la primera de las entradas), y hace referencia a una carta que manda desde el pueblo o aldea un padre a su hijo que cursa estudios en la famosa y multitudinaria universidad.
Pues bien, hace poco y rebuscando entre mis papeles encontré una nota, escrita en el verano de 2003, en que apuntaba que García Márquez casi al final de sus memorias Vivir para contarla contaba una anécdota que tenía relación con el refrán que antes hemos señalado. Por aquel entonces era periodista en El Espectador y andaba a la caza de una noticia que deviniera en algún posible reportaje. Nos dice, y veremos luego su importancia, que en ese periódico... "la materia prima invariable del oficio era la verdad y nada más que la verdad, y eso nos mantenía en una tensión invivible". En su búsqueda de noticias se encontró cierto día en Bogotá con un letrero sobre la puerta de una casa colonial que rezaba: "Oficina de Rezagos del Correo Nacional", inquietado por el cometido de dicha oficina se apresuró a descubrirlo. La misión no era otra que encontrar los destinatarios de cartas mal dirigidas por tener los sobres en blanco o con muy pocas indicaciones. Eran conocidas como las "cartas para el hombre invisible" y para alcanzar su cometido las abrían intentando descubrir alguna pista, ya fuera del destinatario como del remitente. Todo acabó en un reportaje titulado "El cartero llama mil veces" y con un subtítulo acaso más sugerente "El cementerio de las cartas perdidas".
Pero no debió de quedar satisfecha su curiosidad con el reportaje cuando se propuso descubrir la destinataria de una de estas cartas. Desde la leprosería de Agua de Dios se había mandado una carta dirigida a "la señora de luto que va todos los días a la misa de cinco en la iglesia de las Aguas". A pesar de sus múltiples averiguaciones y de asistir durante semanas a misa de cinco sólo consiguió conocer a tres señoras mayores que vestían de invariable luto y que decían no tener ninguna relación con la leprosería.
Volvamos a nuestro refrán, es indiscutible que nos encontramos con un mismo motivo, el bachiller de Salamanca está emparentado con la mujer enlutada de la misa de cinco.
Si en el cuento de Chejov veíamos que la carta con las señas mal indicadas era un recurso que abocaba a la tragedia y en el de Luis Sepúlveda también pudiera ser otro recurso para mantenerse en el olvido al protagonista de la historia, en el caso que nos cuenta García Márquez no podemos hablar de recurso sino de verdad y nada más que verdad.
En alguna ocasión he defendido que muchos refranes tienen su origen en hechos y situaciones reales que dada su peculiaridad han trascendido y se han incorporado al lenguaje coloquial añadiendo a su sentido literal uno menos obvio aunque sí más general. En nuestro caso el refrán se utilizaba para ridiculizar y reírse de quien no era capaz de dar claras señales de algo.
Lo curioso de lo que comentamos, y si fuera verdad lo que propongo, es que tres siglos después de que apareciera el refrán nos encontramos con el hecho que lo originó.

Malas notas 17

Es curioso que muchas veces recordamos cuándo y a raíz de qué hecho se nos ocurrió cual pensamiento y en otras ocasiones su lectura no sólo no nos ofrece ninguna referencia sino que se nos presenta como ajeno, como anotado por mano extraña y desconocida. Así algunos de los siguientes.

Paradoja: En los museos nombran como personajes desconocidos a los únicos que, gracias a su conservación y exposición, hemos llegado a conocer.

El anochecer es un gato pardo que se cuela por entre los tejados.

Admirables romanos que consiguieron que dos mil años más tarde sigamos usando sus puentes para cruzar nuestros ríos.

En cierta ocasión dijo que la juventud no dependía de la edad sino de las ganas de comerse el mundo. Ahora tiene que reconocer que no hay menú que le apetezca.

A cierta edad uno tiene que dejar de ser atractivo para, en el mejor de los casos, pasar a ser agradable.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Una R con sabor

Hay que reconocer que desde lejos tenemos una R que impone. ¿Quién no quisiera ver el inicio de su nombre con ella? Pero si fijamos bien la vista reconocemos que los frutos que da no son sino bellotas; pequeñas, delicadas, bien dispuestas, sin picaduras ni bichitos que las pueblen, pero al fin: bellotas. Sólo nos queda desear que un buen cerdo ibérico devore nuestra letra y nos la devuelva en todo su esplendor (sabor).



Los "scouts" también leen.

En la anterior entrega de ex-libris apareció un diseño de 1908 de Otakar Stáfl. Un año más tarde entre otros encargos recibió uno del pedagogo Antonín Benjamin Svojsík (1886-1938) fundador en Checoslovaquia del movimiento Scouts. La combinación entre las ramas del sauce y la figura del pavo real crean una atmósfera idílica pero urbana, como si nos encontráramos en uno de esos parques de principio del siglo pasado donde pasean los caballeros con chistera y las damas con sombrillas.



Refranes que dicen en Álava

Ya hemos comentado que la literatura popular, y el refranero forma parte de ella, es universal y a la vez local. Los mismos temas, motivos, formas, intereses y manifestaciones aparecen en todas partes, pero siempre, y por fortuna, adquieren imágenes distintas o por lo menos matizadas. De aquí la importancia de recoger todas estas manifestaciones aunque se parezcan tanto a tantas otras. Hoy vamos a ver algunos refranes que Gerardo López de Guereñu recopiló en tierras alavesas.

A casa grande, buena aldaba.

¡Adiós! Vete con Dios, la Magdalena te guíe por un zarzal; tú que no puedas salir, y yo que no pueda entrar.

A la cama que es buen prau, si no se duerme, se está echau.

Al que se viste de verano por Navidad, no le preguntes cómo le va.

Caga el rey, caga el Papa; sin cagar nadie se escapa.

Con militares, frailes y gatos, pocos tratos.

Cuando la puerca lava, el sol se nubla.

Cuando uno está de suerte, hasta la mujer le pare de otro.

El buen paño en el arca se pica.

El café debe ser: caliente como el infierno; negro como el demonio, y dulce como los ángeles.

El que como huevo sin sal, se come a su padre y a su madre si se los dan.

El que de servilleta llegó a mantel; Dios nos libre de él.

El undécimo, no estorbar.

(Gerardo López de Guereñu, Refranero alavés, Diputación foral de Álava, 1988)

Aforismos científicos

El profesor Jorge Wagensberg (Barcelona 1948) además de sus múltiples ocupaciones: profesor en la Universidad de Barcelona, asesor científico, divulgador de la ciencia, editor, conferenciante y museólogo, tiene la afición de resumir sus conocimientos y sobre todo sus reflexiones en textos lo más sintéticos posibles. De aquí surgió en el 2002 su primer libro de aforismos Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?, poco más de quinientos textos en los que nos invita a seguir sus pensamientos sobre la Realidad, la Vida, el Conocimiento y la Civilización. A este primer libro siguió otro, cuatro años más tarde, titulado A más cómo, menos por qué donde retoma su faceta aforística. En esta ocasión nos quedaremos con una muestra de algunos textos que sobre el azar y el tiempo publicó en el primero de sus libros.

¿Es el azar un producto de nuestra ignorancia o un derecho intrínseco de la naturaleza?

Innovación: cualquier cosa que deje de ser una cosa cualquiera.

Uniformidad: situación en la que cualquier cosa que no sea cualquier cosa tiende a ser cualquier cosa.

El primer ser vivo surgió en el mundo inerte, el primer ser inteligente en el mundo vivo y el primer ser creativo en el mundo inteligente.

No existe la probabilidad de un suceso que ya ha ocurrido ni la información de un suceso que aún no ha ocurrido.

Yo soy la interacción de todas mis vivencias.

El tiempo siempre acaba pasando..., es sólo cuestión de tiempo.

El saber no ocupará lugar, pero lo que es tiempo...

Es posible elegir el espacio, imposible elegir el tiempo.

El tiempo fisiológico (del envejecimiento) se acelera porque cada vez pasan menos cosas a igual intervalo de tiempo matemático.

(Jorge Wagensberg, Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?, Tusquets, 2002)

martes, 16 de agosto de 2011

Genuino sabor americano

George Gershwin (1898-1937) compositor americano conocido por sus famosas obras Rhapsody in Blue y Un Americano en Paris y por las múltiples músicas para películas, compuso también un concierto para piano en 1925. El tercer movimiento -allegro agitato- es un simbiosis de la música clásica y la música popular americana de su época, derrochando frescura y atrevimiento. Un placer. En este vídeo está interpretado por el solista Peter Jablonski.


Nueva entrega de Philip Roth

Némesis, diosa griega considerada hija de la noche, estaba encargada de castigar a los hombres malvados para restituir el orden justo de los dioses. Némesis también es el título de la última novela de Philip Roth (1933). Desde que en 2006 publicara Elegía cada año nos ha ofrecido una de pequeña obra, no en cuanto a calidad sino a extensión, entre las que destacaría Sale el espectro (2007) e Indignación (2008). En Némesis (2010) volvemos a encontrar al mejor Roth. La historia de Bucky Cantor, judío que dirige una escuela de verano en 1944, se ve irremediablemente alterada con la aparición de una epidemia de polio entre sus alumnos. Las decisiones que adopta suponen un reto moral donde el destino jugará también su papel. Es una historia donde el azar y la culpa son los protagonistas reales. La construcción de la novela es perfecta, tres capítulos que nos cuentan tres momentos de la historia y un narrador que desconocemos hasta el final y que aparece misteriosamente con un escueto "yo" en la página 86. Roht vuelve a uno de sus temas predilectos: ¿cómo conseguir que sus historias parezcan verdaderas? Y ahí aparece el escritor como intermediario entre lo que ocurre y los que sólo a través de él pueden conocer la realidad. El escritor tiene como misión transmitir unos hechos que le han ocurrido a otro y que éste voluntariamente le ha confiado. Nosotros, como lectores, certificamos la verdad, asumiendo sin ninguna duda la veracidad de lo leído. En resumen es un libro que no decepcionará a ningún amante de la prosa de Roth y que puede introducir, magistralmente, a quien aún no lo haya leído.

(Philip Roth, Némesis, Mondadori, 2011)

jueves, 4 de agosto de 2011

Un afortunado descubrimiento

En más de una ocasión he comentado que uno de los grandes placeres de la vida es descubrir a nuevos escritores. En esta ocasión la tardanza puede ser excesiva. El escritor irlandés William Trevor (1928) ha publicado con más de ochenta años la novela Verano y amor. Un título nada sofisticado, como si a su edad no necesitara atraer con trucos a su lectores. Es una historia sencilla por donde se mueven un grupo de personajes que a primera vista no tienen nada de particular. Reparan las cercas de sus tierras, hacen las camas en una posada, venden a domicilio los huevos de la granja, revisan las facturas sin pagar de un pequeño negocio. Pero detrás de estos hechos tan cotidianos se ocultan las tragedias que toda persona tiene que arrastrar en la vida. Es sin duda la maestría con que Trevor teje estos dos planos lo que hace que su novela pueda ser considerada como una pequeña obra maestra. Nada más, y nada menos, que una historia de amor que sucede durante un verano.

(William Trevor, Verano y amor, Salamandra)

miércoles, 3 de agosto de 2011

Malas notas ilustradas desde Praga

Estas notas tienen como origen un reciente viaje a Praga y surgieron a la vista de las imágenes que las ilustran.

La escritura como testimonio del horror. 80000 nombres cubren las paredes de la sinagoga Pinkasova de Praga.  En rojo, negro y dorado, organizados por las localidades de origen y en riguroso orden alfabético, los nombres de los 80000 judíos de Praga y su entorno que sufrieron la barbarie nazi forman el libro más sobrecogedor que pueda ser leído. Te mueves entre sus paredes incrédulo y espantado. Pero también la escritura como reparación, como resistencia al olvido.




Imagen de la muerte: Así es la muerte, desordenada, caótica, fantasmal, acumulando recuerdos, superponiendo destinos, abriendo veredas que pronto se cierran. El tiempo, aliado de la muerte, borra los nombres, destruye la piedra, derriba la vida y mezcla las historias hasta ayer lloradas. La lluvia y el viento nos iguala en la nada.




Su razonamiento era sólido, sus argumentos consistentes, su sintaxis aplastante; pero los años, que todo lo pueden, horadaron su mente y ventilaron todas sus convicciones.




Todos los museos del mundo tienen algunas obras maestras; pero cuántos no las cambiarían por un solo Velázquez.

Una R no checa

Siguiendo con las entradas últimas era mi intención ofrecer una letra capitular que fuera checa. Al serme imposible ofrezco en su lugar ésta que bien pudiera ser, por su verticalidad, una de las torres de Praga: por sus imágenes, el distintivo de cualquiera de sus casas y palacios; por su diseño, alguno de los dibujos de sus paredes.


martes, 2 de agosto de 2011

Desde Praga

Otakar Stáfl (1884-1945) fue artista checo que se dedicó a la ilustración de libros, la confección de carteles y el diseño de ex-libris. En 1908 inició su carrera como diseñador de ex-libris con dos trabajos, uno de ellos para Adolf  Ipser donde se vislumbra la silueta de la catedral de San Vito de Praga desde una terraza. ¿Será desde la biblioteca de Ipser desde donde está tomada la imagen?

lunes, 1 de agosto de 2011

Trío nº 4 de Dvorak

Antonín Dvorak (1841-1904) músico checo compuso en 1891 el trío para piano y cuerda en mi menor conocido como Dumky. A diferencia de la mayoría de los trío éste consta de seis movimientos y está inspirado en ritmos de danzas populares. En esta ocasión se puede escuchar el cuarto movimiento, andante moderado, allegretto scherzando, interpretado por el Harmonium Trío.


Refranes checos

No son muchos los refranes checos que he localizado pero dado que estas entradas se van a referir a ese país y a su capital Praga aquí va una muestra.

El ladrón hace su trabajo entre la multitud, y el diablo, en la soledad.

No compres jamás con el oído, sino con los ojos.

Cuando se presta la oreja a los consejos de la cola, la cabeza se vuelve loca.

Cada uno atiza las brasas de su propio fuego.

Mientras el idioma sigue vivo, la patria no está muerta.

Cree sólo en lo que tengas en la mano.

Quien busca el bien de otro, es que se siente fatigado del suyo.

Haz bien al diablo, y te recompensará con el infierno.

Nuestros parientes nos enseñan a hablar, y el mundo, a callar.

(Julio C. Acerete, Proverbios, adagios y refranes del mundo, Óptima, 2001)

Consideraciones de Franz Kafka

Entre 1917 y 1918 F. Kafka anotó 109 pensamientos a los que tituló Consideraciones acerca del pecado, el dolor, la esperanza y el camino verdadero. Ponderar a este autor a estas alturas es innecesario y casi ridículo, así que me limitaré a transcribir algunos de estos aforismos.

El camino verdadero pasa por una cuerda, que no está tendida en alto sino sobre el suelo. Parece dispuesta más para tropezar que para que se la recorra.

De cierto punto en adelante no hay regreso. Ese es el punto que hay que alcanzar.

Una jaula salió en busca de un pájaro.

Los leopardos irrumpen en el templo y vacían a tragos las ánforas del sacrificio; es algo que se repite continuamente; hasta que se puede preverlo con certeza, entonces se convierte en parte de la ceremonia.

El bien es, en cierto sentido, desconsolador.

Un sujeto se sorprendía de la facilidad con  la que recorría el camino de la eternidad; en efecto, corría cuesta abajo.

Los perros de caza juegan aún en el patio, pero es seguro que la presa no se le escapará, por más que huya ya por los bosques.

Un escalón que no esté desgastado profundamente por los pasos no es más, desde su mismo punto de vista, que algo de madera más bien triste.

Somos pecadores no sólo por haber probado del árbol de la ciencia, sino también por no haber probado aún del árbol de la vida. La condición en que nos encontramos es pecaminosa, y eso independientemente de toda culpa.

Puedes mantenerte alejado de los dolores del mundo, eres libre de hacerlo y responde a tu naturaleza, pero tal vez esa abstención tuya es el único dolor que podrías evitar.


(Franz Kafka, Consideraciones acerca del pecado, el dolor, la esperanza y el camino verdadero, Laia, 1983)